viernes, 6 de febrero de 2026

TEXTO ONCE SEGUNDA SESIÓN IMPRIMIR OBLIGATORIO

 

NO SOMOS NADA: ¿algo somos?

Ensayo a partir de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

I. Era estupendo quemar

<<…olvidamos lo cerca que estamos del vacío…>>

¿y si fuésemos ignífugos?

<<Constituía un placer especial ver las cosas…>> El peligro de los libros es, quitarnos -intentar- las cadenas y vendas impuestas, aceptadas sin más por la sociedad: todo un establecimiento para el sometimiento. El ver el rocío sobre la hierba, es una necesidad ineludible para Clarisse McClean, como una lectura consciente del mundo, no feliz ¡menuda tontería! Sino, mejor, como un terrible susurro. Ella es elemental para la trasformación de Montag. Antes de continuar es necesario dejar claro ciertas cuestiones.

No presento ninguna idea original. Ojalá pudiera. Es más, es un atrevimiento tratar de ser autónomo en las ideas. Las mismas palabras desde mi orden. Muchas cosas quedarán por analizar, pues este ensayo es no un estudio profundo, ya que esta obra de Bradbury es un texto que se presta para diversos y más profundos y serios análisis hasta filosóficos. No es un resumen, aunque tenga muchas citas, necesarias para el modo de querer escribir, es solo un querer expresar algo, si se puede, de lo que pasa por mi cabeza, pero, en realidad, termina siendo todo esto más como una invitación a leer la obra de Ray Bradbury. Un pretensión necesaria. Esta historia se desarrolla en un espacio que refleja la realidad actual, donde <<Nadie tiene ya tiempo para nadie>>. Donde todos somos nadie. Una realidad que describe a la actual, donde la educación <<no tiene nada que ver con la sociabilidad>>. Es una historia en una sociedad en la que al final del día, ya de escuela o de trabajo, solo queda espacio para caer sin fuerzas en la cama. No quiero ser Montag y a la vez sí. No sé aún bien por qué.

Me gusta el modo en que está escrita la obra. El modo en que se desarrolla. La historia misma. La trama, el drama, el ritmo, hasta la rima. La alusión a la poesía y a la filosofía. El valor de hacer y tomar lo prohibido -causa de muerte-, ocultar, una pasión por ese misterio de las letras escritas por otros en otras épocas y con otros o iguales sentimientos, ajenos y propios a la vez. Las grandiosas descripciones como en las -menciono algunas- páginas:  23, 34, 128 o 141 o 154 o 170. La obra atrapa y encanta sí o sí de arriba abajo.

Me mueve de un modo sísmico, lo mismo que a Montag: saber de la gente qué son, qué desean, y adónde van; una tarea gigantesca en épocas de la incomunicación, época en que los abuelos recuerdan <<cuando los niños no se mataban entre sí […] cuando todo era distinto>>. Es una lectura de impulsos constantes de intranquilidad, zozobra, angustia. Como si al leerle, me imaginara en la realidad en la que se persigue por el solo hecho y acto de leer. Y que a pesar de todo pareciera chiste, lo peor de todo es que sí sucede fuera del texto, en la realidad de la Historia humana. La iglesia tiene una lista de libros prohibidos, por ejemplo, sin mencionar los desconocidos o voluntariamente olvidados por el sistema.

Relojes orales que anuncian la hora lúgubre en su frío, reactores en el cielo oscuro matutino. Una enseñanza directa: <<-Cualquier hombre que crea que puede engañar al Gobierno y a nosotros está loco>>. Quiero ser Montag cuando <<sintió que el libro [en este caso] oculto latía como un corazón contra su pecho>>. Ya que de algún modo el leer es una manera de vivir. Vivir como cuando le dicen a Ridley <<pórtate como un hombre>>. Quiero ser Montag cuando se pregunta <<¿Cómo se consigue quedar tan vacío?>> me pregunto vacío de qué, él se pregunta por quién, pues en la sociedad el vacío termina siendo una característica para ser feliz; feliz ¡menuda tontería!

La sensación de la lectura, el sabor: << se sintió como un hombre que había sido arrojado desde un acantilado, sacudido en una centrífuga y lanzado a una catarata que caía y caía hacia el vacío sin llegar nunca a tocar el fondo, nunca, no del todo; y se caía tan aprisa que tampoco se tocaban los lados, nunca, nunca se tocaba nada>>. Al tiempo me hace recordar a Sartre y el hombre como una mota de polvo en una caída sin fin. Es como estar a plena conciencia de estar cayendo, pero sin estar atento a la caída mientras se cae, sin poder degustar o disgustar.

(Vi hace un tiempo atrás la película, no la recuerdo del todo. Cosas mínimas, pero no elementales.  -Sería bueno volverla a ver. La lectura sin embargo es siempre mejor que todo. Casi que me quemo con el fuego de los mismos libros, de los quemados en la narración y quemado por el libro en mis manos recalcando funciones intrínsecas de la sociedad moderna, su educación, su política vigilante, el panorama de la vida, lo incierto del -presente- futuro, una guerra que se ignora por los propios problemas y así).

No quisiera ser Montag cuando dice <<-Quemamos a una vieja con sus libros>>. Aunque eso no es todo, no. Lo impactante es cuando insiste en que los libros tienen algo <<cosas que no podemos imaginar […] uno no se sacrifica por nada>>. Y cayendo en el juego que generan las contradicciones, como lo indica la obra, comparo cuando se dice que todo fanático busca el suicidio. Juego que es elemental en el desarrollo de ciertos argumentos a favor de la quema de libros. Argumento o juego que es central en la trama de la historia: los sentimientos contradictorios de culpa y de libertad en Montag. El hacer lo que se debe como bombero o el hacer lo que se debe como hombre joven Ridley. Si existen ideas contrarias al Gobierno, la razón es que, a pesar de la prohibición, algo aún se lee.

Y eso no es todo. El vivo retrato de la actualidad y sus instituciones, en la educación, calcan a la obra literaria <<Los años en la Universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filosofía, la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronunciación son gradualmente descuidados>>. Ello es la realidad educativa del siglo XXI. Escuelas abandonadas por el Estado, por los padres por los estudiantes, limitando recursos, evitando calidad, desvirtuando habilidades y favoreciendo obediencia. Es delito hablar de pensamiento crítico en la escuela o hacer innovaciones pedagógicas que favorezcan espacios para el desarrollo del ser humano. Es ir en contra de una sociedad que ve la raíz de la melancolía en la <<hora filosófica>>. Las sociedades son construidas con paredes de vidrio, -cosa que me recuerda a otro Ray, a Ray Loriga y su texto también excelente: Rendición, en este y en aquel <<no hay necesidad de pensar>>, <<…la cúpula que todo lo protegía>>. (Loriga, 90)- paredes de vidrio que me hacen pensar en esta vida virtual de redes sociales (en cantidad que llega al hastío mismo) en la que todos saben todo de todos, menos lo que son, o somos, o es cada uno.

Siguiendo con la educación, se sabe menos y menos, es un fenómeno producido por <<la tecnología, la explotación de las masas>> una evidente y exitosa alienación y ausencia de autorrealización aristotélica, sumado a que lo intelectual ahora es insulto, degradación, inferioridad y locura. El temor es por lo desconocido, el miedo es miedo a conocer, sin conocer se es feliz. Feliz ¡menuda tontería!

Feliz ¡menuda tontería! Meta ilusa que no es objetivo del que lee. Se lee para despertar de la ilusión impuesta. La diversión evita la dispersión del pensamiento, la dispersión del pensamiento genera ideas como que: el hombre es una nube de polvo, una mota de polvo (Sartre). Asimismo, en la educación, se enseña cómo se hace, mas no el por qué, pero este hace es solo cosas como quemar y ya. Mas no se enseña el cómo pensar. Puesto que el por qué es una pregunta que conduce a la desdicha, engaño, a la mentira. Solo se informa sin formar nada en nadie, es más se deforma al punto de odiar lo que sea libro y libre, repitiéndose que el camino a la melancolía es la Filosofía o la Sociología. La filosofía ahoga al mundo y le quita su ser feliz, feliz ¡menuda tontería! Es un ya mundo feliz, aunque antes hubo un tiempo en el que se podía pensar, había ocio para la reflexión, el diálogo y el debate; ya ni en la escuela se brinda este espacio, el tiempo para pensar ahora es inexistente.  Ahora hasta la infraestructura se piensa para evitar estos focos de subversión. Ya no hay lugar para la intelectualidad.

 

II. La criba y la arena

<<Silencio. La fría lluvia caía. Y el olor a electricidad azul

soplando por debajo de la puerta cerrada>>.

 

La sociedad es el agujero del que nos quieren sacar los libros. Los libros quieren. Los libros intentan. Quieren desaparecer el entumecimiento, desaparecer la quietud pasiva del entendimiento. Hoy es un acto de rebeldía no usar la escalera eléctrica y tratar de sentir un poco la respiración y resecar la garganta con el aire. Otro acto de rebeldía es el ser <<un romántico sin esperanza>>, así como es la poesía, consciente del mundo, para ser ella. Ello es un problema para el orden establecido, impuesto y coercitivo; ayudado por el deshecho de toda cultura <<el público ha dejado de leer por propia iniciativa>>, aunque aquí nunca se ha tenido ni la iniciativa de leer.  Así -Cel sintió el verdadero temor- se vio, así se entiende una incultura autoprovocada, una herida autoinfligida. Queda pues que <<muy pocos desean ya rebelarse>>, el susto detiene el ímpetu con fuerza, la fuerza invisible del orden impuesto, como si así hubiese sido siembre, concreto, supuesto e impuesto. Ya no existe ninguna revolución posible.

Faber me parece importante puesto que es esa complicidad absoluta en una misión imposible. Impulsa de alguna manera ese afán de vivir de otra manera de Montag. Una de las cosas que me parece más impactante es cuando Montag se da de cuenta que no está penando, así cambie de bando, y así ninguna gracia, fiarse es perderse. La pregunta clave entonces es <<¿Cuándo empezaré a tener iniciativas propias?>> Ya en su mente pareciera que se fraguara una clase de venganza contra su gremio los bomberos que en verdad representaban más que solo bomberos, hay que mencionar que ellos se veían como los guardianes y garantes en la sociedad para poder ser feliz, feliz ¡menuda tontería!

No es todo. Ese momento en que manda al diablo a la teoría y dice <<esto es poesía>> El momento en que se condena a sí mismo al mostrarse lector, es decir: traidor. Lee: paloma en la playa -hermosa composición- ratificando por parte de los asistentes -alguna lloraba- que la poesía está directa e inseparablemente ligada a las lágrimas, al llanto, a los terribles sentimientos, a la enfermedad <<¡cuánta basura!>> Ellos quieren formar la idea en todos: que los libros <<se vuelven contra ti>>.

La historia ya va en que suena la alarma, los bomberos y Montag toman sus equipos y se aprestan a la tarea de limpiar con fuego, erradicar el pensar, el saber, el ser; llantas chirriando sobre la calle. Acciones de rutina -como en los operarios que atendieron a su esposa al inicio de la historia. Paran en la casa de Montag. Que anteriormente había guardado unos cuantos libros que aún pudo encontrar, después de sacar un montón de ellos delante de su esposa -otro factor que agrava su existir.

 

III. Fuego vivo

<<Montag sintió deseos de zambullirse de nuevo en el río y dejar que le arrastrara

a salvo hasta algún lugar más lejano>> 

 

<<Las luces iban encendiéndose y las puertas de las casas abriéndose a todo lo largo de la calle para observar el espectáculo que se preparaba>> Acusado por su esposa, ratificado por sus actos, entregado ya a la causa -una revolución- debido a que en su vida se le presentaron ciertas cosas que podríamos decir su destino. Al dársele unos cuantos versos se creyó el Señor de la Creación. Montag no solo había quemado a una mujer y sus libros en casa, sino que también en su propia casa había convertido a Beatty <<en una llamarada>>, después pensó que él -Beatty- en realidad quería en el fondo morir. Y ni hablar de uno de los Sabuesos Mecánicos, que a la vez es algo que irrumpe y no parece encajar en la narración, -como una clase de pre-inteligencia artificial- pero que es elemental, ese Sabueso Mecánico para descubrir su nuevo olor de hombre pensante, lo incineró ya como reflejo, instinto o meta. Puesto que ahora la mente de Montag estaba clara frente a la idea de <<salvaremos lo que podamos, haremos lo que deba hacer. Si hemos de arder llevaremos a unos cuantos con nosotros. ¡Ea!>> Ahora, huida constante, escape afanoso, destierro necesario, desencaje, deslizarse cauteloso, perderse. Desaparecer.

 

Recuerda a Clarisse, al rocío, al diente de león, al estar enamorado, a la luna, todo eso lo cambió de alguna forma. Se cuestiona como en un juzgado <<¿Cuántas veces puede hundirse un hombre y seguir vivo?>> seguir con ganas de respirar y ver nuevamente el rocío, el rocío en la mirada de Clarisse. Recuerda a Millie, no sin dolor y tristeza, pues reconoce en algo su posterior beneficio a tanta testarudez por los libros. Televisor como oráculo. Dos vasos de wisky. Tratar de eliminar todo rastro, todo su rostro. Olor, recuerdo, memoria, historia. Un estrepitoso conteo hasta diez, él de cara al río llegando al diez. Puede ser salvación. Evitando cuanto pudiera pasar si le atrapara el conteo. Desaparecer.

 

Allí en el río pareciera que algo cambiara, que <<la búsqueda se había desviado hacia el interior>> tanto de él hacia la ciudad, y de él por él mismo en esa búsqueda que termina siendo <<demasiado para cualquier hombre>>. Una especie de moraleja va quedando como <<y cuanto más inspiraba el perfume de la tierra, más lleno se sentía de todos sus detalles. No estaba vacío. Allí había más de lo necesario para llenarle. Siempre habría más que suficiente>>. Es como el efecto no esperado y sí evitado de esta sociedad, el reconocer el humus que somos y la tierra a la que olemos; oler una flor es blasfemia para el consumismo masificado de la masa. Mejor desaparecer.

 

Ahora bien, todo parecía casi nuevo, allí en ese lugar, al huir, al desaparecer, encontró una nueva utilidad al fuego, para él, el fuego <<No estaba quemando. ¡Estaba calentando!>> las personas apartadas, algunas a patadas, de este sistema, habitaban periferias, bosques, montañas alejadas, lejos de las gentes que hablan sin decir nada, de las gentes que dicen ser feliz, feliz ¡menuda tontería! Momtag era el Eclesiastés y algo de las Revelaciones, otros eran Aristófanes, Mahatma Gandhi, Gautama Buda, Confucio, Thomas Love Pencock y Mateo, Marcos, Lucas, Juan. Aquí, en las afueras de la ciudad también se queman los libros, pero, después de leídos y memorizados, para en una nueva era escribirlos nuevamente, que sean algo así como el ave fénix, en una época dorada, próxima no muy lejana. Aunque <<no se pueda obligar a la gente que escuche>> si se puede escuchar, leer, pensar, como principio social para una nueva ciudad. Esto es como para una especie de almas ingeniosas y atrevidas, que no se conformen, por la diversión de consumir y el consumo por -simple- diversión. Una de las cosas importantes de resaltar es que a pesar de tanto el hombre es maravilloso en tanto no se desalienta nunca. Por eso existimos, aquí y así, a pesar de todo, resucitando libres en la vos y la lectura, para poder acercarnos a entender y comprender <<lo cerca que estamos del vacío>> pero no por ello vacíos, que por esto mismo se debe llenar <<tus ojos de ilusión -decía- vive como si fueras a morir en diez segundos. Ve al mundo. Es más fantástico que cualquier sueño real o imaginario>>.

 

Estallan bombas ahora, <<la sangre se sorprende al verse libre en el aire>>.  Montag gritó a Clarisse, a Millie, a Faber -que se suponía en otro escape- corred, pero inútil todo, todo acabó la guerra,           <<el hondo de la muerte llegó más tarde>>. El mundo y su silencio lúgubre y sepulcral, nada alentador, poco inspirador ya. Difícil de soportar. Y para finalizar <<lo más importante que debíamos mantener en la cabeza es que no somos importantes, que no debemos de ser pedantes. No debemos sentirnos superiores a nadie en el mundo>>. Ni <<cuando alcancemos la ciudad>>. Entendida esta ciudad como ese lugar idóneo para la vida humana en el que leer sea parte indispensable de ser un humano, que sienta la necesidad de un diente de león, del rocío, de la luna, de un nosotros.

 

 

 

<<Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo detrás, decía mi abuelo. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano tocara, de un modo especial de modo que tu alma tenga algún sitio a donde ir cuando tú mueras, y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor, que tú plantaste, tú estarás allí>>.

 

<<La diferencia entre el hombre que se limita a cortar el césped y un auténtico jardinero está en el tacto>>.

 

 



 

 

lunes, 2 de febrero de 2026

TEXTO GRADO DÉCIMO FILOSOFÍA SEMANA DEL 02 AL 06 DE FEBRERO 2026

1001 filosofía  

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FORMATO DE EVIDENCIA 2026

 EVIDENCIA # _______                                                                 FECHA: DÍA_____ MES _____ AÑO : 2026

 

TEMA: ____________________________________________________________________________________________________________.

 

TÍTULO: ___________________________________________________________________________________________________________.

 

CONCEPTOS CLAVES: __________________, __________________, _________________, _________________, ___________________.

 

IDEA PRINCIPAL: _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________.

 

IDEA SECUNDARIA:

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ANÁLISIS ESPECIAL – APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO (PARA LA VIDA):

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SENTIMIENTO O IMAGEN:                  

 

LO BUENO: _______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________.

 

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